La búsqueda terminó de la forma que nadie quería.
Tras varios días de angustia e incertidumbre, familiares confirmaron la tarde del miércoles 3 de junio que los ocho cuerpos hallados en el sector Las Cañitas, en la vía Juján-Babahoyo, corresponden a los jóvenes reportados como desaparecidos desde el pasado 31 de mayo.
La mañana de este miércoles estuvo marcada por escenas de dolor y desesperación. Los cuerpos fueron encontrados dentro de sacos abandonados en una zona rural del sector Las Cañitas. Al enterarse del hallazgo, familiares de los desaparecidos llegaron al lugar con la esperanza de obtener respuestas y tratar de identificar a sus seres queridos.

Sin embargo, las autoridades no permitieron que los familiares observaran los cuerpos debido al estado en que fueron encontrados y porque era necesario preservar la escena para las investigaciones. Esta situación generó momentos de tensión, ya que muchos exigían conocer de inmediato si se trataba de sus familiares.
Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados al Laboratorio de Ciencias Forenses de Guayaquil para la realización de las pericias correspondientes. Aunque la decisión causó molestia y desesperación entre los allegados, las autoridades explicaron que era indispensable realizar análisis científicos para establecer plenamente las identidades.
Horas más tarde, la incertidumbre llegó a su fin. Las pericias realizadas por especialistas, incluyendo pruebas de ADN y el análisis de otros elementos encontrados junto a los cuerpos, permitieron confirmar que las víctimas eran los ocho jóvenes desaparecidos.

Los fallecidos fueron identificados como Ariel Ponce, Jackson Castro, Anthony Martínez, Juan Martínez, Yeremi Castro, Ricardo Castro, Roy Martínez y Andy Sáenz.
Los ocho amigos habían salido desde Daule con destino a Milagro para realizar un trámite relacionado con una motocicleta. Desde entonces, perdieron todo contacto con sus familiares, quienes iniciaron una intensa búsqueda y difundieron sus fotografías en redes sociales con la esperanza de encontrarlos con vida.
Mientras las familias lloran esta irreparable pérdida, las autoridades continúan investigando para determinar qué ocurrió, cómo se produjeron los hechos y quiénes serían los responsables de este caso que ha conmocionado a todo el país.
Hoy, una vez más, Ecuador despierta golpeado por la violencia. Ocho vidas fueron apagadas y ocho familias quedaron marcadas para siempre. La inseguridad sigue arrebatando sueños, dejando dolor y sembrando miedo en una nación que clama justicia, paz y respuestas.
